domingo, 25 de enero de 2026

TRISTITIA ; ABRAHAM VALDELOMAR PINTO

 Mi infancia que fue dulce, serena, triste y sola

se deslizó en la paz de una aldea lejana,

entre el manso rumor con que muere una ola

y el tañer doloroso de una vieja campana.


Dábame el mar la nota de su melancolía,

el cielo la serena quietud de su belleza,

los besos de mi madre una dulce alegría

y la muerte del sol una vaga tristeza.


En la mañana azul, al despertar, sentía

el canto de las olas como una melodía

y luego el soplo denso, perfumado del mar,


y lo que él me dijera aún en mi alma persiste;

mi padre era callado y mi madre era triste 

y la alegría nadie me la supo enseñar ...  

1 comentario:

  1. A pesar de los años el poema sigue reflejando la niñez de muchas personas. Hermoso.

    ResponderEliminar

GIROS

Tomamos la vida como un giro permanente, porque jamás se detiene. Es como dar vuelta todo el tiempo: hay momentos que estamos muy arriba con...