Parece solo ayer cuando en los años ochenta siendo aún adolescente, vivía entre fantasías y con emociones generadas por mi propia juventud.
Recuerdo a cada persona de esa calle donde crecí ; durante el verano todo se llenaba de brillo, eran las vacaciones escolares; por lo tanto, teníamos libertad para jugar con los amigos. Siempre empezaba la mañana regando mi jardín y, era tan especial ese momento porque veía pasar a una señora de una hermosa figura generaba en mí sensaciones atrapando mis sueños .
Los años pasaron y fuimos caminando muchas veces por los mismos lugares, cada quien tenía su propia historia; nunca una mirada nos atrapó, éramos lejanos y distantes porque la vida es así ,está llena de historias incompletas .
Es difícil entender cómo, en una novela existen esos encuentros casuales, que muchas veces en la realidad no llegan; sin embargo, creo que existe la posibilidad de cerrar un capítulo y completar nuestra historia. Nunca perdamos la ilusión, la vida siempre nos dará alguna oportunidad.
J.V.J