Esta es una historia jocosa y llena de amor que es parte de esa niñez enmarcada de sueños y temores.Siempre con mi hermana Juana soliamos recordar y reirnos. Cuando era pequeño ella solía decirme Pato Lucas, yo enojado le contestaba no me digas pato Lucas, se reía de mi enojo, se podría pensar que era por el aspecto físico del pato de plumas oscuras pero a mi corta edad me digustaba ese comportamiento tan peculiar que tenía dicho animal, al contrarioa a Juana le divertía las majaderías del plumífero como lo mostraba el dibujo animado. Siempre sentí de ella, su amor hacia mi, era su Pato Lucas, se divertía de mi enojo cuando le decía no me digas Lucas, abrazándola muy fuerte y al mismo tiempo feliz porque era la manifestación más pura de cariño y amor. Ella ya no está pero cada momento vivido a su lado quedaron marcados para toda la vida y aunque dolió su partida se que siempre seré su pato lucas.
J.V.J
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ResponderEliminarQué lindo recuerdo
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