Para hablar de la violencia en el Perú, tenemos que empezar por definir la palabra en sí y poder llegar a comprender los inicios y su crecimiento acelerado en los últimos años . La campaña electoral para la presidencia de la republica 2026,que actualmente se inicia, refleja la gran crisis institucional al tener a la fecha 36 candidatos inscritos.
El deterioro se ha agravado desde 2016, etapa en la que hemos tenido tres presidentes por periodo, generando un desgobierno total. A esto se suma un último congreso que ha destruido legalmente a nuestra nación, aprobando leyes que favorecen al crimen organizado y permitiendo el copamiento total de todas las instituciones del país. La existencia de un hilo conductor se ha perdido y la apertura hacia nuevas visiones y perspectivas de mojara son prácticamente inexistente ; el nivel del dialogo es tan pobre que ya ni distinguimos entre izquierda y derecha .Solo observamos a un grupo de personas que abandonó la lucha política e ideológica para buscar beneficios e impunidad .
La violencia en sus múltiples formas ha crecido en proporciones alarmantes, por eso es bueno reflexionar cuán importante puede ser el diagnóstico correcto para enfrentar este problema que es un flagelo para nuestra sociedad .
Podemos tomar muchos ejemplos para explicarlo, pero lo esencial que la clase política debería darnos respuestas claras y marcar un rumbo correcto para reducir la inseguridad- simplemente no está cumpliendo su rol. En lugar de avances, lo único que vemos son desaciertos constantes y leyes diseñadas para favorecer al aparato corrupto que ha terminado de capturar el país. Estructuralmente, se desmorona lo poco que queda de lo que todavía podemos llamar país, y eso siendo generosos. ¿Cómo combatir la corrupción institucional que ha llevado a estos altos índices de inseguridad y violencia?. Una manera de describir este escenario es analizando el aumento de la violencia familiar. Es importante mencionar esta variable porque el deterioro de la familia puede convertirse en el principal abastecedor de jóvenes que ven en la delincuencia su medio de vida. Observamos que este problema no disminuye; sin embargo, en los medios de comunicación seguimos viendo a los mismos analistas de siempre, ofreciendo soluciones baratas, sin profundizar ni llegar al diagnostico correcto.
Los hechos antes mencionados, que muestran que la violencia reflejada en robos, sicariatos , asesinatos y extorciones en su máxima expresión carecen de respuestas de parte del gobierno, debido a la ausencia de políticas de Estado que indiquen un cambio de rumbo. Las instituciones evidencian que se está construyendo un país donde cada uno vela únicamente por los beneficios que le otorga el poder.
En la política peruana vemos ejemplos claros del escaso diálogo existente; lo único visible es la confrontación y las pugnas por defender intereses particulares, dejando de lado la fluidez, la responsabilidad y esa conexión con los ciudadanos que aparentemente, poco importa a las autoridades .
J.V.J